jueves, 7 de abril de 2011

Sobre la Información Asimétrica I

Las tarifas de telefonía móvil, de electricidad ó las polizas de seguro incluyen multitud de detalles, variables, opciones, formas, precios, condiciones, horarios, modelos, penalidades, supuestos y vericuetos que tienen los servicios que ofrecen las compañías de telecom, energía, seguros y banca. Complican los productos para que sea imposible conocer todo, leer todo, saber donde está todo, dedicar tiempo a todo. El objetivo es que decidamos de manera inconsciente; que decidamos teniéndo en cuenta sólo un par de aspecto y sin pararnos a ver todo lo que hay disponible. La letra pequeña es el arma para presentarnos todo de esa manera.

El sistema basado en la economía de mercado con múltiples oferentes y demandantes considera que para que haya competencia entre empresas y para que los consumidores puedan tomar elecciones de consumo óptimas debe haber  información perfecta; esto significa que tanto empresas como consumidores deben disponer de la misma información, con la cual todos tomarán decisiones óptimas que llevará a los mercados al equilibrio. En cualquier situación diferente estaremos en el caso de Información Asimétrica, en la que alguna de las dos partes no aprovechará al máximo su posición.

La creciente complejidad de los productos y servicios hace que para el consumidor sea prácticamente imposible recabar toda la información de interés para su decisión. Las empresas son conscientes de esto, y orientan su estrategia para aprovecharlo y abrir una brecha en su posición negociadora con el objeto de conseguir que el cliente no tome la decisión óptima en el mercado y así se le pueda capturar más valor. 
Hay por tanto una componente de información asimétrica que podemos llamar “natural” y otra que es “inducida” por las empresas. Dependiendo de las estrategias de los competidores las empresas diseñan su estrategia para explotar la información asimétrica.

Crear múltiples opciones para el consumidor es una de las estrategias más usadas. Tiene como objetivo multiplicar las opciones que tiene el consumidor, como sucede con las múltiples tarifas telefónicas que ofrece un mismo operador; muchos usuarios elegirán una que no es la que mejor se adapta a ellos, y a ese usuario la operadora le ganará mucho dinero.

Otras estrategias bien conocidas son las de resumir largos contratos en dos frases gancho, remitirse a documentos desconocidos y emitir facturas complejas que abruman con gráficos y números pero que disfrazan lo importante.  
Generar confusión aprovechando la sobreinformación; ese es el gran objetivo de estas empresas de gran consumo.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El emprendedor como factor


Los economistas clásicos nos hablaban de 4 factores de producción: tierra, capital, trabajo y el entrepreneur. El emprendedor es un factor flexible, difícil de valorar y percibir para algunos. El emprendedor es la fuerza que estimula el progreso inyectando innovación que renueva productos y hace que caduquen procesos y estrategias. El emprendedor es el principal responsable de la “destrucción creadora”.  

 Tradicionalmente, como factor de producción que es, se ha estudiado el impacto de los emprendedores desde el punto de vista de la oferta. Su posición de fuerza ha hecho que hayan aparecido empresas que aspiran a “suplantar” la figura del emprendedor en determinados sectores. Estas empresas son capaces de crear en su seno el caldo de cultivo que permite emprender iniciativas que les permiten lanzar constantemente nuevos productos, abrir nuevos mercados; tienen potentes departamentos de investigación y disponen de los recursos para experimentar permanentemente. En los últimos años es creciente la opinión de aquellos que señalan que el clásico emprendedor está siendo sustituido por estos nuevos modelos de organización capaces de mimetizar las condiciones en las que el emprendedor lanza su actividad con éxito... aunque no comparto esta opinión.

Creo que se deebe entender lo anterior como una ampliación del espectro de emprendedores que están interviniendo, y no como una limitación ó competencia para el emprendedor tradicional. En ningún caso va a desaparecer ó verse mermada en impacto la figura tradicional del emprendedor. Los datos lo demuestran. El gran crecimiento de los sectores de Venture Capital y Business Angels en los últimos años confirma la gran cantidad de emprendimientos que sigue habiendo fuera de las grandes empresas. Nuevas empresas se incorporan al mercado cada día y amenazan a las establecidas. La globalización y mayor facilidad para acceder al cliente hace mucho más fácil que los emprendedores sigan reventando negocios establecidos y creando mejores opciones para sus nuevos clientes.

lunes, 28 de marzo de 2011

Ocurrencias, Ideas y Experimentos

En nuestro español, la palabra “ocurrencias” ha pasado a ser la hermana pequeña y fea de la palabra “idea”, la cual ha tomado vuelos más altos pues se nos hace más respetable por estar más madurada ó ser más compartida; puedo estar de acuerdo con las “ideas” de Platón, pero nunca responderé sobre sus “ocurrencias”. Por otro lado la palabra “experimento” nos evoca la puesta a prueba de una teoría fundamentada en conceptos e hipótesis. Reconozcamos que “experimento” es otra palabra despreciada desde épocas carpetovetónicas; los experimentos se hacen con gaseosa.

En el mundo de la empresa es ya necesario recuperar de su destierro a las “ocurrencias” y los “experimentos”, y darles un puesto como delanteros centros en las organizaciones. El cambio constante y recargado ha llegado para quedarse y cada vez va a ser más difícil predecir o controlar el siguiente movimiento de los competidores o de los consumidores. Los modelos de decisión deben basarse en información obtenida en tiempo real.

La empresa debe implantar una estrategia que le permita experimentar permanentemente, pues sólo así dará con las mejores innovaciones que hagan que la empresa se adapte y evolucione. Aquellas que puedan obtener feed-back rápidos que les permitan experimentar con sus ocurrencias, tendrán más donde elegir para seleccionar las innovaciones que les lleven a ser más competitivas. La experimentación rápida y de bajo coste debe erigirse como instrumento clave para buscar crecimiento. Mientras más ocurrencias puedas experimentar, más probabilidades de sobrevivir. Genética pura.

sábado, 19 de marzo de 2011

Occidente vs Asia



Que la cultura Judeo-Cristiana se ha impuesto como paradigma social y escala de valores en el mundo durante los últimos 500 años, no es ningún descubrimiento. La laicización de mandamientos y principios defendidos por rabinos y curas, ha inspirado la fundación de  países, el desarrollo de sociedades y hasta la declaración de los derechos humanos; todo con la democracia en acción. Hasta el marco económico conecta en su esencia con el “al Cesar lo que es del Cesar”.

Sin embargo en los próximos 20 años se pondrá de nuevo a prueba la preeminencia de esta CULTURA OCCIDENTAL. Esta vez son las meritocracias socialistas imperantes en algunos países de Asia. Coinciden con los regímenes comunistas del s. XX en que priorizan los intereses del colectivo frente a la voluntad y libertad del individuo; sus principios están enraizados en culturas milenarias (más antiguas incluso que la Judía ó la Cristiana), y cuentan con el apoyo y consentimiento de sus disciplinados ciudadanos, que valoran la estabilidad, el progreso económico y algunos valores nacionalistas y raciales por encima de la libertad de expresión ó los derechos de las minorías y del individuo. No son regímenes doctrinarios, y tienen al pragmatismo como uno de sus genes básicos; no han dudado en adoptar su propia versión del capitalismo como sistema económico y en bastantes casos llegan a incluir la democracia como forma para elegir a sus gobernantes, los cuales estarán siempre cortados por el mismo patrón.

 Creo que Occidente no debe amilanarse ante el rodillo automático que se nos viene encima; asumamos que estos países asiáticos tomarán el liderazgo en no pocas disciplinas. Es hora de intensificar esos valores nuestros de tolerancia, dignidad para el individuo, libertad de expresión, igualdad de oportunidades… y conseguiremos atraer a los más intrépidos y talentosos; aquí podrán crecer los líderes hacedores del mundo.

jueves, 10 de marzo de 2011

La Idiosincrasia


La idiosincrasia se define como los rasgos o caracteres propios de un individuo o de una sociedad. Es la suma de normas culturales y tradición, modelos mentales y prejuicios,  que se van sedimentando a lo largo de los años en lo más profundo del subconsciente colectivo. Su existencia se justifica a nivel evolutivo como un mecanismo que trata de proveer al grupo con un marco de referencia que ordene el comportamiento de los individuos hacia objetivos considerados comunes. La idiosincrasia es algo con lo que nos sentimos identificados y que consideramos que forma parte de nosotros. Su función sigue siendo importante en las sociedades modernas, hasta el punto que exigimos a los inmigrantes recién llegados que se empapen de ella para así preservarla.

La idiosincrasia se forma a partir de las experiencias y conecta con aspectos emocionales para lograr mayor influencia. El protagonismo “amalgamador” de esta conciencia colectiva es una fuerza poderosa; tanto, que llega a neutralizar la voluntad del individuo. 

Esta psique colectiva es un componente clave en el caldo de cultivo que necesita el emprendedor. Es un factor blando que interviene en los momentos críticos en los cuales el emprendedor tiene que tomar decisiones y perseverar en sus objetivos. Si la “amalgama” es ácida y desprecia lo innovador, secará todos los inicios soñadores, asfixiando el futuro que debería empezar en ese momento; y así es como la idiosincrasia se convierte en un gran problema; en el origen de la penuria.

El cambio vertiginoso del mundo va más rápido que la renovación de nuestros valores y visiones como sociedad. La única ventaja competitiva sostenible a partir de ahora será la sociedad emprendedora innovadora. Mentalizarse para ello es ya el reto urgente. Es la tarea más importante; la única que traerá prosperidad para todos. Sólo esto es decisivo.

domingo, 27 de febrero de 2011

La empresa es su estrategia


Es tremendo observar como a las cosas importantes a menudo son a las que menos tiempo dedicamos; todos hemos estado en esos cursos donde nos explican que debemos diferenciar lo importante de lo urgente, y siempre salimos de allí con buenos propósitos pero pensando que nos va a ser difícil cambiar de hábitos.

La pereza mental tiene un mecanismo favorito: la miserable falta de reflexión. Sin reflexión pasamos nuestros días haciendo el tonto; se puede hacer el tonto de muchas maneras, tales como perseguir objetivos que realmente no nos satisfarán en lo que pensábamos, seguir caminos por los cuales es imposible llegar ó simplemente estar distraídos con minucias y tener una batería de excusas para justificarnos por qué no hacemos algo más.

Lo anterior da para mucho, pues además afecta tanto a personas como a organizaciones de toda índole. Para las empresas es un pecado que se suele pagar con las pérdidas.
La estrategia de negocio es el centro en torno al cual se debe construir todo en una empresa. La estrategia se diseña a partir de un análisis profundo del mercado y de todos los agentes y factores que intervienen (clientes, proveedores, competidores, productos sustitutivos, cambios previsibles…). Es necesario para la empresa estar constantemente monitoreando todas estas variables, interpretándolas y poniéndolas en reflexión.

La estrategia de la empresa es la que fija los objetivos realizables y medibles, diseñando también las prácticas y directrices para llegar a cumplirlos. La estrategia es en esencia dinámica; evoluciona con cada nueva posición. En la competencia por el mercado no permanecerá el más fuerte y ni siquiera el más inteligente, sino el que tenga la capacidad para asumir su posición y elegir la estrategia correcta adelantándose al resto. ¡Magnífica noticia!

sábado, 19 de febrero de 2011

Don Francisco



Don Francisco medía casi 2 metros. Su presencia era imponente, ataviado con aquella sotana y el alzacuello desafiaba tanto a los calores de junio en Sevilla como a cualquiera de nosotros que se hiciera el remolón y pasara de ir a misa. Juraría que sus gafas de pasta sesenteras eran del mismo modelo que las de las estampas del, entonces, beato Jose María. Detrás de aquellas lentes surgía una mirada convencida, que tenía urgencia por predicar y dar sus frutos.

Los sermones de Don Francisco tenían siempre un tono persuasivo; estaban bien rematados y cerrados, sin espacio para retocar, añadir ó quitar.  Eran monólogos estudiados e inspirados en el manual. En aquella mesa pequeña, sobre la que se doblaba para encajar cada tarde, estaban siempre su breviario, la biblia, el catecismo y un par de libros del fundador. A veces también se traía alguno de los que trataban sobre la vida de santos. Compaginaba sus exégesis preparadas al detalle con lecturas de pasajes y oraciones.

Creo que no quedó demasiado en mi de todos esos esforzados discursos… pero sí recuerdo aquella tarde cuando escuche una de las historias más reveladoras que jamás se han escrito. Don Francisco leía un libro sobre Teresa de Lisieux; en la escena aparecía una hija del rey de Francia mientras era peinada y acicalada por una sirvienta. De repente la infanta hija del monarca absolutista se levantaba de su silla escandalizada por un comentario despectivo hacia ella de su sirvienta. Enfurecida le espeta “¿Pero cómo te atreves? ¡Yo soy hija de tu rey!”; y en aquella situación la criada se pone de pie, y clama por lo humano que nos iguala y nos lanza; grita por los siglos de sordera;  se rebela por la dignidad; “¡ y yo soy hija de tu Dios!”.

sábado, 12 de febrero de 2011

El emprendedor innovador







Aunque desde sus orígenes la ciencia económica dio una relevancia superior al emprendedor, la valoración de este factor de producción ha pasado por épocas donde ha sido despreciado. El último ejemplo lo vivimos con la explosión de la burbuja de las PuntoCom en el 2000. Esa figura estereotipada por el ingeniero informal e introvertido cayó en desgracia frente a los tiburones acicalados que examinaban balances y comparaban cash-flows al mando de sus hedge-funds; pero nada más asomar la crisis, se empezó a echar de menos a esos pioneros sin complejos que construyen sobre sus ideas rompiendo moldes.

El emprendedor es en esencia un innovador visionario con sentido práctico. Se apasiona por su proyecto y es capaz de asumir los riesgos e inconvenientes de lanzar su idea. No debe ser confundido con el director, gerente ó CEO de una empresa, al cual la ciencia económica considera  un trabajador más otorgándole un papel mucho menos importante. En el management moderno el gerente tiene las tareas de organizar, dirigir, planificar y controlar la empresa con el objeto de dar valor al accionista. El emprendedor es mucho más. Habitualmente ejerce de director en los inicios pero su principal actividad tiene más que ver con la creación de nuevos productos ó servicios, nuevos modelos de producción, nuevos modelos de negocio ó el desarrollo de nuevos mercados.

Los emprendedores nacen llevando en su seno esa inquietud constante y un punto de rebeldía que les permite ver nuevos caminos y oportunidades. El pragmatismo y su resolución a persistir con sus objetivos definen su actitud. Son individuos con habilidades sociales, capaces de generar entusiasmo y sumar apoyos. Los emprendedores son esa fuerza que irrumpe para transformar todo. No lo hacen en cualquier caldero; sólo donde el caldo de cultivo tiene temperatura y posos para que florezcan.

martes, 1 de febrero de 2011

Sarampión

Me impactó su nombre. Sarampión Fernández. Por aquel entonces yo pensaba que era difícil que me volviera a sorprender el nombre exótico de algún caribeño. Ya había conocido a Darling, a Dinner y a Ivanhoe entre otros. Tiempo después, en Filipinas, quedaron ampliamente traspasados los límites de mi capacidad de asombro en este tema; pero esa es otra historia.

Sarampión ocupaba el asiento de al lado en el autobús con el que íbamos a cruzar la Gran Sabana, desde el Orinoco a la frontera con Brasil. Pronto me percaté de que Sarampión conocía el camino y era asiduo de aquella ruta, cuando saludó a un paisano suyo unas filas más atrás. Tenía una sonrisa que parecía perenne, como cincelada en aquel rostro duro con bigotes largos y ceño poblado que el sol había quemado durante cincuenta años. Camisa a cuadros, tejanos y dos gorras con las inscripciones del FBI y de la DEA.

Sarampión me contó que era minero de pico y pala, buscaban oro y diamantes, y que después de 4 meses regresaba a casa para celebrar la Navidad con su esposa e hijas. Era una ocasión especial pues iba a conocer a su tercer nieto. Él era una especie de free-lance de la minería. Se unía a otros mineros y buscaban yacimientos para explotarlos por su cuenta.


Sarampión relataba historias de garimpeiros y furtivos viviendo en aquellas tierras su particular fiebre del oro. No había dado aún con ese proyecto soñado que le permitiera retirarse, pero estaba orgulloso de haber podido criar a sus hijas sólo con su trabajo y sin recurrir a las gratuidades de los gobiernos de Venezuela. El oro y los diamantes no tenían ningún glamour para Sarampión, más allá de que le permitían la dignidad de ganarse el pan, y las hallacas.